Reglas claras

La economía es tan fácil como que te digan parate al lado del arco y no dejes pasar a nadie.

“Existe una tendencia seria hacia el capitalismo entre los campesinos acomodados. Esta tendencia se volverá desenfrenada si descuidamos en lo más mínimo el trabajo político entre los campesinos...” – Mao Tse Tung


La habilidad de escribir es prácticamente magia. Uno puede crear un mundo completamente nuevo en minutos y también recorrerlo tanto como uno quiere con solo volver a leer lo escrito. En ciencia ficción se puede ir aún más allá: en ciertos casos, uno puede vivir el mundo que creó cuando este se vuelve realidad. Neal Stephenson, el autor de la novela Snow Crash, por ejemplo, que en 1992 “anticipó” la realidad virtual y otras tecnologías como los videojuegos que hoy entretienen al mundo, tal vez sabía de esta posibilidad, pero nunca la entretuvo. Cuando en entrevista le preguntaron cómo había hecho para predecir todo eso, contestó que simplemente estaba inventando cualquiera.


Durante la pandemia, en Estados Unidos, no miramos películas ni leemos – jugamos a los videojuegos. Desde Abril, cada semana terminó con ventas en los cines 97 por ciento menores que la misma semana del año anterior. Mientras tanto, las ventas de videojuegos vieron un aumento de más del 50 por ciento. Fortnite, uno de los ganadores. Ojo, las películas en casa y Netflix tampoco crecen tanto como se esperaba.


Por supuesto, la habilidad de crear mundos nuevos no necesariamente se presenta en otros ámbitos de la vida. Si Neal hubiera sido ministro de economía en lugar de escritor, por ejemplo, no hubiera tenido más opción que recorrer un mundo preexistente que sus pares crearon siglos atrás: el capitalismo. Porque, nos guste o no, ese es el sistema de organización de la vida económica que ha elegido (o padece) prácticamente todo el mundo, a pesar de sus virtudes y defectos. Por más que le pese a Mao y a muchos otros, así que ni soñemos con inventar la rueda nuevamente (al menos por ahora). De hecho la fortaleza del sistema enfatiza sus limitaciones a la creatividad. Con la excepción de algunas novedades introducidas por el desarrollo tecnológico e instrumentos financieros más sofisticados, por ejemplo, el capitalismo sigue representando el mismo conjunto de reglas u opciones que hace siglos atrás. Siendo excesivamente simplista, 2 + 2 sigue siendo 4.

Desafiar este hecho no es coraje, es estupidez, acá y del otro lado del mundo. O, si, también puede ser defensa de los intereses de unos pocos, como cuando Donald, por recortar impuestos que pagan las corporaciones, sometió al país a una creciente deuda que es abismal aún para el país que fabrica los billetes, que, a propósito, el tipo de a pie tendrá que pagar en los años venideros. O también puede ser demagogia, como cuando la faraona, apelando a la desilusión y los sentimientos y necesidad de muchos, otorga millones de beneficios sin explicar cómo las generaciones futuras van a pagar por ello (entra al boliche y grita “cerveza gratis para todos!!!”, vas a ver que pasa). El lector no debe mal-interpretar – la jubilación de mi vieja es muy bien recibida, pero en este reducto de la Internet no interesa la corrección política. Cuando había ingresos para despilfarrar y, subsecuentemente, stocks para liquidar todos tiramos manteca al techo. Ahora que no aparezca nadie a quejarse por el aumento de la deuda nacional, o las crisis reiteradas de una economía que con déficits fiscales crónicos no puede sustentarse. Vayan a preguntarle a la arquitecta egipcia si no sabía que 2 + 2 es siempre 4.


Por supuesto, el déficit previsional, aún con la lastimosa situación de los jubilados y otros beneficiarios de prestaciones sociales, es solo una de las causas de la no sustentabilidad en un país donde 21 de los 44 millones de habitantes prácticamente viven del Estado. Hay que tomar las medidas necesarias para que la gente retorne al sector privado a buscar un trabajo digno y no sea mas rehén del politico de turno. Y la medida mas importante para que haya generación de trabajo digno es dejar de destruir la moneda nacional.


Pero por todo esto también es que los problemas económicos no me preocupan generalmente. Las reglas del juego son tan claras que pareciera difícil no ser al menos un jugador promedio. No se si notaron que aun el más patadura se defiende cuando le dicen “parate ahí al lado del arco y no dejes que pase nadie” (lo se por experiencia propia). Y por supuesto, también habrán visto como cierta lucidez le permite a uno ser más que un jugador promedio, e incluso, en casos excepcionales, estar entre los mejores jugadores del mundo. Es una cuestión de voluntad y, si, a veces, sacrificio. Las pruebas abundan en el fútbol, y también en la historia económica de muchos países.


Sin entrar en la discusión de quién es o fue el mejor jugador de la historia del fútbol, Messi y el futbol son una metáfora ilustrativa. No reinventó ninguna regla, simplemente busca ser el mejor del mundo con las reglas existentes. Los beneficios después vienen solos.

 soccer goal messi lionel messi golazo GIF

Lo que sí me preocupa (lo saben si vienen leyendo estos boletines) son los demagogos, particularmente esos que por delirios personales sumergen a toda una sociedad (o al mundo entero) en un mar de problemas que trascienden el tiempo o los términos de cuatro años de un gobierno determinado. Se presentan típicamente en el formato populista, con un supuesto interés nacional y popular, y no hacen más que degradar cualquier buena intención que pueda haber detrás de esa calificación política. Algunos vienen por la derecha y son tan peligrosos que pueden llevar al mundo entero a conflictos económicos o incluso un poquito más cerca de una guerra. Otros vienen por la izquierda (pero solo con el bolsillo ajeno) y son tan peligrosos que, después de sistemáticamente desconocer las reglas del juego y autolimitar sus opciones (por ejemplo, haciendo campaña por el mundo hundiendo aún más a su propio país), ponen al país entre la espada y la pared y en una situación potencialmente problemática dentro de conflictos globales que exceden lo económico. Los equipos se van formando (ejemplo), no pidamos jugar del lado equivocado.


Que regalito nos dejó Cris… (entre varios otros). Creo que el Argentino de a pie no entiende aún el significado de esto. Por unos magros millones de dólares en el Banco Central, la gran estadista, en medio de esfuerzos para evitar que se sienta el olor a quemado que venía del motor, dejó que un desarrollo quasi-militar siente pie en nuestro territorio, algo por lo cual el más progresista y popular debería poner el grito en el cielo. Pero el seguidor ferviente del dogma no entiende a la razón. Tampoco entiende que por definición, las tecnologías aeroespaciales son de “propósito dual” – pacifico y militar. Y la cuestión de soberanía… bueno, eso depende de quien gobierna, no?


Mucho ha sucedido desde el último boletín pero a veces es difícil hacer tiempo para reflexionar, destilar lo esencial y escribir sobre eso. Por ejemplo, el acercamiento a una vacuna para el Covid-19 es importante porque nos va a dar la oportunidad (a mi y a millones de Argentinos eternamente en cuarentena, oops, digo, “aislamiento”) de viajar libremente y vernos. Pero, mientras la pandemia va a pasar, las consecuencias negativas de las decisiones muy importantes que se siguen tomando irresponsablemente en un país que está de rodillas van a perdurar. La economía, a comparación de esto, es pararse al lado del arco y que te digan que hacer. Las reglas son claras, no hay necesidad de meterse en más aprietos. Aun cuando las opciones que quedan ahora son, lamentablemente, muchas menos y más dolorosas que las que había años atrás.

– Lucho


PD. Por si no lo sabías, desde el 2004 y por bastante tiempo escribí un blog sobre emprendedorismo, tecnología, e inversiones de riesgo – “Nada importante sucedió hoy”. Me trajo muchas satisfacciones, entre las cuales se encuentran amistades hechas por Internet (miren las vueltas que da la vida: entre otros, por ejemplo, conocí a Daniel B que ahora, 15 años después, es mi vecino – y lector – acá en el Silicon Valley!) Ahora con menos tiempo para escribir y un enfoque distinto, pero con las mismas ganas de escribir, el blog vuelve. Pasen y vean los boletines pasados, lean y compartan los nuevos, y dejen todos los comentarios que quieran.