Podría haber algo todavía peor?

No hay que confundirse, la pandemia tal vez no es lo pero que podría pasar.

En la mitología griega, Casandra, hija de los reyes de Troya, era una sacerdotisa que obtuvo el don de la profecía en un breve romance con Apolo. Pero este último terminó maldiciéndola porque ella lo rechazó cuando él le profesó su amor. Casandra seguiría teniendo el don de la profecía, pero nadie creería jamás en sus pronósticos. Lo interesante es que solo ella predijo la invasión que tuvo al famoso caballo de Troya como artilugio principal, pero nadie en Troya le había creído.


No hay que confundirse: la humildad de aquel pibe Xi que con sus pies en el barro cuidaba chanchos en alguna granja de la provincia de Shaanxi era temporaria. Haber nacido y crecido dentro de la "Ciudad Prohibida", palacio de los emperadores en el centro de Pekín, no es algo que se olvida tan fácil. Pero hay que reconocer que agachó la cabeza y aceptó su destino cuando la revolución cultural de los 1960s destronó a su padre, por aquel entonces primer ministro. Mucho no podía hacer digamos – tenía 13 o 14 años. Pero, después del pasaje por el campo, remándola desde abajo y escalando de a poco en la función pública, supo volver y, miralo ahora, al mando de una China fortalecida y lista para redimir al país después de mas de 100 años de humillación, como la llaman ellos (no sé el resto del siglo, pero las crónicas cuentan que Japón habría sido despiadado en la segunda guerra mundial cuando los invadió y oprimió sin reservas).


Xi Jinping en su juventud, trabajando en una granja en la villa Liangjiahe


La historia la contarán otros pero este analista no puede dejar de pensar en el error que está cometiendo el ahora adulto Xi. Todos tuvimos alguna vez a un imperialista en casa (sic) pero el horno no está para bollos. No es el mejor momento para delirios expansionistas, aunque los avances sobre las islas del mar del sur de China vienen desde hace años. La novedad está en los crecientes patrullajes y conflictos con barcos pesqueros e islas de los diminutos Brunei, Vietnam, Filipinas, Malasia y Taiwán. Y la concentración de buques y portaaviones Estadounidenses, Ingleses, Japoneses y Surcoreanos para hacer ejercicios de "libre circulación" y, básicamente, mojarle la oreja a los operadores de radio Chinos que piden a los gritos que se retiren porque están en su territorio. Ustedes pensaban que la pandemia era lo peor que podía pasar? Acá les presento al germen de la tercera guerra mundial.


La ambición es directamente proporcional a la zona reclamada. China reclama toda la zona demarcada por la línea roja.


No es fija todavía, para nada. Pero cuando uno quiere saber el impacto de eventos internacionales, fenómenos naturales, u otros acontecimientos sociales, no habla con académicos. Tampoco con analistas. Mucho menos con políticos. Lo que uno hace es leer este boletín, obvio. No, en serio. Lo que uno tiene que hacer es seguir la ruta del dinero, es decir, leer las transcripciones de llamadas y los reportes de bancos de inversión. Ahí esta la posta – no hay esfuerzo analítico mas efectivo que aquel del que cuida la fortuna del 1% de arriba. Por eso, cuando, por ejemplo, Guotai Junan Securities (un banco de inversión basado en Shanghai, relativamente pequeño, sólo la cuarta parte de la economía Argentina) te dice que sus cálculos le dan que Trump ya perdió la elección y que solamente un acuerdo comercial o un conflicto militar EEUU-China puede cambiar ese resultado, hay que empezar a comprar y stockear agua y papel higiénico nuevamente. Porque, por si no se dieron cuenta, Donald puede llegar a hacer cualquiera para ganar la reelección. Y las encuestas acá ya le están dando perdedor también...

Lo se, lo se. En medio de la vorágine diaria es difícil seguir lo que está pasando del otro lado del mundo. Particularmente en Argentina, cuando el país está sumergido otra vez en la dinámica destructiva de la política interna, re-editando leyes aprobadas por unanimidad hace solo 7-8 meses, removiendo garantías de estabilidad tributaria y poniendo topes a beneficios económicos (no vaya a ser que las empresas "del conocimiento" crezcan mucho y generen muchos puestos de trabajo), retrocediendo en reformas que facilitaban la creación formal de empresas, trabando importaciones en momentos que las cadenas de valor mundiales se caen a pedazos, interfiriendo "solidariamente" (?) en el mercado de cambios para asegurar la destrucción absoluta de la moneda local, delirando sobre expropiaciones, decidiendo cuarentenas con los datos de los últimos 3 días, o mandando a una negociación auto-infligida de deuda soberana al pibe mas tierno que tenían en la lista, por ejemplo.


Nadie es perfecto. Acá, por ejemplo, no aprendimos mucho de la bastante bien documentada pandemia del principios del Siglo XX y nos estamos por comer la segunda ola de frente, tal como ocurrió hace 100 años. La curva muestra la cantidad de nuevos casos de Covid-19 diarios a nivel país. El récord al día de hoy.


Claramente, los muchachos Jones y Baumgartner no conocían Argentina al momento de elaborar su "teoría del equilibrio puntuado" (aunque, para ser justos, elaboraron la teoría para Estados Unidos, y luego investigadores de otras "democracias desarrolladas" habrían validado a la misma). Los procesos políticos y de política pública – argumentan ellos – se caracterizan por la estabilidad y el incrementalismo, y solo en momentos críticos se producen cambios significativos y una ruptura con el pasado. Descabellado, no? No tanto. Creo que no le erraron, aun en el excepcional caso Argentino. Simplemente se olvidaron de conectar los dos lados de la ecuación: para ser una democracia desarrollada, hay que tener equilibrio en las políticas públicas y los procesos políticos. Es decir, en la práctica, hay que tener políticos menos delirantes y mas equilibrados.

Hay que avivarse porque solamente a los Argentinos nos meten el caballo de Troya dos veces.

– Lucho