La incoherencia

Che, despiértense!

“No entendiste nada pelot***!!!”

– Un fan de este blog en respuesta a Biden a primera y a las cuatro cifras


Fuera de joda. Toda la vida me preparé para este momento. Pensé como tantos otros que el mundo se detendría, que los mercados se desplomarían y que la gente aterrada correría por las calles. Pero no. Cuando el Pentágono publicó su reporte sobre avistamientos de ovnis el 25 de Junio, donde reconoce que no puede explicar qué son los objetos que pilotos norteamericanos vieron en incontables ocasiones entre el 2004 y 2021, las tapas de los diarios argentinos reflejaban la victoria de Dalmau en Masterchef. Y sí, el resto del mundo también estaba en la suya. Que incoherencia por favor. 🤷🏻‍♂️


Video de objetos no identificados tomados en 2015 desde la cabina de un jet de la armada norteamericana. Fueron filtrados en 2017, momento en que me di cuenta de que años de ver Expedientes Secretos X no fueron en vano.


Pero no voy a hacer alarde de mi conocimiento sobre la temática ovnis. Vengo a reclamar por mi habilidad especial para analizar a Argentina. Habilidad que proviene del mismo atributo que tienen otros 7.000 millones de habitantes de este planeta: no vivo en el país. Eso nos da una perspectiva única que es difícil de tener si uno vive dentro de lo que ya es, a esta altura, una bolsa de gatos a las piñas.

Seguro, siempre habrá compatriotas que, en el medio de la cancha, se pueden dar el lujo de detener la pelota y tomarse el tiempo para meditar y tomar conciencia de las cosas que pasan. Pero temo que nos acercamos a otra elección de medio término con la gran mayoría de los argentinos adormecidos, y sumergidos como siempre en la vorágine del día a día. Y encima la pandemia...

La clave parece ser la incoherencia entre los hechos y la reacción del argentino promedio. Por ejemplo: a cuántos les dieron escalofríos cuando escucharon a Cris decir a un senador [para qué quieren discutir una ley] si van a votar en contra? Si no es vuestro caso, por favor, tomen un momento para reflexionar sobre lo que está pasando.


Cris, un símbolo de la democracia moderna. ¿Para qué quieren hablar en el Congreso quienes no votan a favor de las leyes que ella promueve en el recinto?


Ya no están en discusión la incapacidad de gestionar (como se ve en un Ministerio de Salud que no pensó en niños con comorbilidades al planear una estrategia de vacunación), la doble moral (como cuando hablan de grupos concentrados y oligarquía y ellos y ellas, trabajando para el Estado, detentan una vida de ricos) y la carencia absoluta de pudor (como cuando el Procurador del Tesoro argentino se anota como personal de salud para acceder tempranamente a una vacuna para el Covid y lo celebra en televisión).

Está en discusión algo inusitado para un país con la historia reciente de Argentina: la democracia misma. Porque miren que estamos acostumbrados a corruptos, ineptos e inmorales. Pero autoritarios… vamos, no seamos giles. Ya se notaba que la gran estadista tiene este tipo de delirios, y allá ellos, sus socios políticos de otras latitudes que llevan a su gente de los pelos. Pero no es esta la Argentina que queremos, no?

“No entendiste nada pelot***!!!”, diría aquel fan de Donald en su misiva directa hacia mi inbox cuando anticipé lo que ya el mismo Donald había anticipado en público. Ja ja ja. Qué bobina, por favor. Realmente: hay que ser medio gil para creer que toda esta camada de ladris pseudo-populistas de derecha e izquierda vienen a salvar a los pueblos oprimidos. Allá lo tenes a Donald, juntando los papeles ahora para justificar la evasión sistemática de impuestos de su compañía, entre muchas otras cosillas más serias, aun mientras salía, descaradamente, frente a las cámaras asegurando que venía a drenar el “pantano de Washington”. No entendí nada, ja ja ja.

Pero por supuesto, no hay que ser ingenuo tampoco. Es difícil encontrar políticos intachables. Pero convengamos que aun peor es el relativismo populista… ahh pero si Macri… la deuda… la sarazazazaza….

Pero como el dogmático no entiende de razón, hay que hablarle del bolsillo. Sí, de esa parte de la prenda de vestir de la dama o el caballero que esta gestión venía a llenar. Hay que poner dinero en el bolsillo de la gente, decía Albert allá por 2019, sin aparente ánimo particular de parecer un demagogo. Por supuesto, les tocó la pandemia, pobres tipos. Y por culpa de la pandemia también sacaron la indexación por inflación de la fórmula de ajuste de las jubilaciones, me imagino, en un momento de suba rampante de precios. Malabares hacen el 80% de los jubilados del país para vivir con 30 lucas por mes. D’accord, no es un problema nuevo, pero no vi esta vuelta a todos los tipejos que mandaron a tirar piedras al Congreso en 2017… Está bien, hay que ser coherentes. Al menos después vienen las dádivas que discrecionalmente otorga Albert cada trimestre. Seamos agradecidos.


Nietos de abuelos hambrientos (sic) apedrean con esmero al Congreso Argentino allá por 2017.


Pero ese es solo un ejemplo. De última, el ajuste fue para todos y todas. Nada más ni nada menos que casi 3 puntos del PBI en los primeros seis meses de este año. En plena pandemia. Ah pero nos están cuidando…. Ja ja ja. Yo entiendo, no todos tienen el tiempo de seguir los números al detalle. Pero pueden tomarse ese tiempo y comprobar que, por mucho menos, a la administración anterior la pusieron en jaque y le hicieron tragar el anzuelo al 48% de los votantes (la administración anterior ajustó 5 puntos, maso, en 4 años). “Prefiero tener 10% más de pobres que 100.000 muertos por la pandemia” dijo Albert, como si ser pobre sea una simple categoría administrativa, sin correlato alguno con la vida de las personas, que él asigna con un mero tecleo. Y como si, por boca abierta, la predicción de fallecimientos por Covid no le iba a fallar, una vez más.

Paul K. Piff, un profesor de la Universidad de California, estudia el sentimiento humano de ser parte de algo mucho más grande e importante que uno mismo. Sus investigaciones sugieren que ser asombrado por lo vasto del universo y la naturaleza genera en el ser humano un sentido de pequeñez, que a la vez lleva a más generosidad, la predisposición para ayudar a otros y a un comportamiento mejor hacia la sociedad.

Pero hay que ser coherentes y no perder la perspectiva: ni nosotros somos tan insignificantes como para no poder hacer nada, ni tampoco los políticos son tan importantes como para llevarnos de los pelos por sus delirios personales. Hay que despertarse que vienen las elecciones.

–Lucho