El humo

Para promover el consumo, metele inversión

“La miel no es para los gatos.”
–Mi vieja


Después de largas sesiones de discusión política, un amigo suele preguntar: “Pero, entonces, de las cosas que hacen–no hay nada que esté bien?”

Primero tengo que contar que cuando escribo lo hago para mí mismo. No hay objetivo más allá que plasmar en palabras lo que pienso en ese mismo instante. Es más, probablemente escriba 10 o 20 veces más palabras de las que leen acá, pero nunca llegan a ser publicadas. Escribirlas ya es suficiente satisfacción. Compartirlas con ustedes es un plus, una forma de seguir en contacto a pesar de la distancia, con Argentina y otros destinos alrededor del planeta. Por eso, como no hay objetivo en particular, tampoco hay filtro o control de calidad. Es, simplemente, lo que tengo para decir, salga como salga. El mensaje está en el éter para quien quiera leer y escuchar.

Pero el patrón es aleatorio. Hay veces que uno no tiene nada para decir. Otras veces, las palabras caen sobre el teclado o el papel como un torrente. Como cuando uno escucha, una vez más, después de incontables veces, que vuelve el Ahora 12, o como se llame el espasmo oportunista pre-eleccionario, que te hace pensar que a la cuenta la paga Mandrake porque las cuotas son fijas en un contexto de inflación rampante. Puro humo. Es obvio que habrá algo para decir. Porque es darse la cabeza contra la pared, sentir que te duele, y hacerlo nuevamente. Una y otra vez. (por más que ocasionalmente le recomiende a algún que otro amigo que aproveche y se compre la compu en cuotas)


Nueva Zelanda vende su miel a al menos US$80/kg. en la gondola de mi super mas cercano. Giles no son: estudiaron el mercado, le agregaron valor al laburo que hacen las pobres bestias, y lo venden por el mundo.


No, nunca un programa público puede salir bien cuando el objetivo último es el bienestar del político y no el de los argentinos (tampoco se podría saber, porque las políticas publicas en Argentina en pocas oportunidades son evaluadas). Y la prueba está no solo en la oportunidad, a semanas de elecciones, sino también en su incoherencia. Incoherencia por múltiples flancos. Como en el económico, por ejemplo. En cualquier lugar del universo que digas que querés promover el consumo en un país con 40% o 45% de la población bajo el nivel de pobreza se te cagan de risa. O como en el estratégico: ¿cuánto pueden durar los efectos del espasmo, más allá del anuncio en conferencia de prensa, un par de titulares, y las tres lucas adicionales que te quemas en medio de mortadela, un quesito y unos porrones para la picada? O como en el normativo, el que más siento: en un país al borde del estallido social, la administración central promueve el “consumo”, pero no el esfuerzo o el trabajo, sin pensar que el que no tiene guita para comer, tampoco la tiene para pagar una cuota, no importa que tan baja sea.

Es más, basta un poquito de sentido común, no títulos en economía, para darse cuenta que en los países donde el consumo es motor de la economía, en realidad el aspecto dinámico lo aporta la inversión. Y hay inversión porque hay confianza, estabilidad y un mínimo de esperanza de que existirá un país al menos por unos cinco o diez años más. Si el Estado no genera las condiciones necesarias, no importa cuanta guita impriman, Ahora 12 es, exactamente, pan para ahora y hambre para mañana.

Solamente si hay inversión habrá generación de riqueza y trabajo. Solamente si hay generación de riqueza y trabajo habrá una demanda genuina para dar una vuelta más a la rueda. La cuestión no es el huevo o la gallina acá, primero es el huevo: hay que generar las condiciones. El empresario Pyme te va a invertir aunque caigan a diario meteoritos de ataxita, está en sus genes. Pero de ahí en más, la supervivencia y el crecimiento dependen de un entorno favorable. Bastaría que el ministro de economía hable alguna vez en su vida con algún empresario para entenderlo.

Y si... Poner en marcha este proceso virtuoso que describe la teoría lleva tiempo. Por eso hay que empezar de una vez por todas y tener la paciencia que sea necesaria para que, tal vez en 5 o 10 años, haya una economía que le dé de comer a todos los argentinos. Por eso, la próxima vez que venga alguien que dice que hay que bajar impuestos a la producción, reducir el tamaño del Estado y hacerlo más eficiente, y generar las condiciones para que vengan las inversiones, hay que tenerle paciencia. Y a la vez, hay que dejar de votar políticos que hablen de consumo, el asado o la heladera llena.


Argentina vende su miel a granel, sin que se entere nadie que no mire abajo del frasco, a US$13/kg menos la guita que se queda el que la envasa (así que calculen unos 3 o 4 mangos verdes). Pero la iniciativa del Estado esta en el Ahora 12. Sigamos así.

Surprise! Obvio, lo único que faltaba es que compre la que hacen los crotos esos. Aún a riesgo de que la nuestra este mezclada con la de otras latitudes como sugiere la inscripción.


Hay que votar políticos que hablen de inversión, escuelas, trabajo y esfuerzo. Hay que pedirle a Economía que haga una lista de las cosas más compradas en el mundo. Y que se reúna con las asociaciones de empresarios, que no son enemigos, sino parte de la solución. De hecho, son los que le dan de comer de verdad a la gente, no es el Estado. Y preguntenles que necesitan para producir lo que compran los países más ricos, ademas de bajarles los impuestos a la exportación. Y después, que Cancillería deje de boludear declarando apoyo a dictadores de turno para iniciar una gira comercial para vender esos productos por el mundo. Y que el BCRA deje de imprimir billetes para financiar la fiesta populista y opere para que la tasa de interés de los préstamos para capital de trabajo sea mucho más baja. Y la de los préstamos a la inversión de capital sea casi cero, por algunos años al menos. Y que Trabajo saque corriendo a los sindicalistas corruptos que se quejen cuando se hable de y se haga la necesaria flexibilización del mercado de trabajo. ¿A qué trabajadores quieren proteger? ¿A los millones que no tienen trabajo? ¿O a los millones que laburan en negro?

Así, cuando haya inversión porque hay perspectivas de futuro, cuando haya trabajo porque las empresas invierten y venden a quienes sí tienen guita para comprar, y cuando la gente gane dinero genuinamente para comprar cosas, habrá consumo. Y si a los políticos no les da el mate para hacer esto, o implementar cualquier otra idea superadora, no hay que votarlos. Que se busquen otro laburo mas fácil. La miel no es para los gatos.

–Lucho