Desempleo, arte y ositos de peluche

Coronavirus

Lucho

"No le tengo miedo a la muerte... ya soy grande... pero tengo miedo a enfermarme porque esta enfermedad se pelea solo." – un jubilado de Milán, Italia.


Mi habilidad para predecir obviedades quedó demostrada: de un récord de 3 millones de aplicaciones para el seguro de desempleo en EEUU, pasamos a otro récord de más de 6 millones la semana siguiente, y otras 6 millones mas la ultima semana. Tal como anunciaba en boletín previo, iban a venir muchos más. Y algo me dice que este no es el último récord que vamos a ver. Así que, de un desempleo récord (por lo bajo) de alrededor de 3% hace un mes, pasamos a uno de alrededor de 14% (estimado) al día de hoy. Además, este mes, alrededor de un tercio de la gente en el país dejó de pagar el alquiler. No hace falta aclarar la bola de nieve que se va a armar ahí.

Lo bueno es que, a medida de que pasa el tiempo, más se sabe del origen de todo esto. Entre las cosas más interesantes que leí esta semana se encuentra un reporte que muestra a China comprando máscaras, respiradores, y otro equipamiento de protección medico desde Enero, y restringiendo la exportación de ítems similares de fabricación local. Estamos hablando de cientos de millones de mascaras, etc. Una estimación dice que compraron al menos la mitad de la producción mundial de máscaras en los primeros 30-45 días del brote. En otras palabras, estaban acumulando, el reporte sospecha, porque sabían lo que se venía.

También quedó claro que el gobierno federal de EEUU (es decir, Donald) no prestó la debida atención y se quedó dormido al momento de responder, algo que ya enfatice anteriormente. Aunque esta semana se supo que un advisor del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca advirtió en un memo lo que venía, y con bastante precisión. La impericia del gobierno federal (léase, foco en las elecciones) por suerte fue suplantada, en parte, por la agilidad de algunos gobernadores que, sin duda, y a riesgo de exagerar, tomaron toda medida preventiva posible. Como sucedió en California, que logró "posponer" la infección, haciendo que la curva de contagio se aplane y, aunque no reduzca completamente el número de casos, los extiende en el tiempo para atenuar su impacto en el sistema de salud (la reducción de casos podría ser al menos del 50%). Como referencia, al día de hoy hay alrededor de 15.000 casos en California, 500 fallecidos, desafortunadamente. Por supuesto, la frenada del contagio no se logra si la gente no hace caso. Así que es también nuestro mérito. Hoy más que nunca, es un orgullo ser Californiano.


EEUU hoy. La costa Este, infestada. La costa oeste – estados de Washington, Oregon y California, haciendo malabares para detener los contagios.


Lo más desconcertante son las noticias respecto a la naturaleza del virus y su impacto:

  • Lo más inquietante probablemente es la cantidad de casos de infectados que presentan síntomas de impacto directo al sistema nervioso, particularmente entre los casos más severos (hasta un 20% de ellos). Esto es, gente que no solo presenta problemas respiratorios por el virus, sino también problemas cerebrales (también por el virus), como la pérdida del habla, desorientación o directamente, perdida de conciencia. Esto se ha visto en otras infecciones respiratorias, pero no en estas proporciones. Es más, hay casos de infectados que no presentan síntomas respiratorios y que el virus los afecta directamente al sistema nervioso.

  • Otro dato que es llamativo pero inconcluso es la imprecisión en el conteo de infectados y muertes. En New York City, por ejemplo, equipos de emergencia reportan que, mientras que en días normales mueren alrededor de 20 personas solas en sus casas por diversas causas, actualmente estarían encontrando hasta 200 por día. No se puede concluir que son todos casos de muerte por Coronavirus, pero el dato es muy sugestivo.

  • Los datos también han empezado a mostrar que otras "condiciones previas" son más comunes entre la gente que fallece. Pareciera que la obesidad y la presión alta están entre las condiciones previas que más comúnmente afectan al infectado por Coronavirus, al menos en EEUU. También la raza parece ser un determinante. Afroamericanos tienden a ser mucho más vulnerables que el resto de nosotros, lo que aparentemente es más una cuestión socioeconómica. Claro: los Afroamericanos (tal como los Latinos) tienden a ser más pobres y a vivir en grupos más grandes y espacios más chicos comparados con el resto de la población.

  • En Italia, habría una correlación entre casos severos y la conformación del hogar, esto es, adultos jóvenes conviviendo con sus padres y abuelos. Tal como dramáticamente expresó el gobernador del estado de Washington apenas comenzó todo: "si sos joven y salís de tu casa porque pensás que no te va a pasar nada, en realidad estas matando a tus padres y abuelos". En su favor, vale decir que así como California, la velocidad para responder a la situación fue clave en Washington para frenar (bastante) la expansión del virus.

Entre tanta mala onda, pareciera haber algunas buenas noticias. O, al menos, algunos candidatos a convertirse en buena noticia. Lo más interesante es la aparente correlación entre la vacuna BCG y el número de infectados. Si, la BCG, la vacuna que los muchachos Calmette y Guérin crearon allá por el 1920 para combatir la tuberculosis. La misma que todos los Argentinos tenemos que tener para cumplir con el calendario de vacunación. Y la misma que países como Italia y EEUU no tienen como obligatoria... Así que, ya hay proyectos para investigar si realmente esto es así. Si lo es, gol de media cancha para Argentina, porque había cierta inmunización colectiva. Pero por las dudas les sugiero no aventurarse al mundo exterior creyendo que son completamente inmunes. Esto solo seria una protección adicional, si así lo fuera, no una vacuna contra el Coronavirus. Puedo agregar acá que hay especulaciones similares respecto a otras vacunas. Como las desarrolladas para la malaria, que estarían dando una ventaja a los hermanos Africanos, tal como indican mapas de infecciones que muestran un África mayormente a salvo (excepto por una Sudáfrica "más moderna", que recibió el impacto como muchos otros países).

También encuentro reconfortante la explosión de creatividad que estos tiempos trajeron. Ya mencione esto antes, y también habrán notado el aumento de tráfico en sus Whatsapp. Pero hay otros tipos de iniciativas también que a veces pasan desapercibidas. En el mundo del arte hay muchas interesantes: conciertos virtuales, visitas guiadas virtuales, y concursos, entre otras cosas. Por ejemplo, el Getty Museum de Los Ángeles pidió a sus seguidores de Twitter que reproduzcan obras de arte con objetos que encuentren en sus casas. El público respondió y en muchos casos, muy creativamente  (hay mas fotos en el link).


@jeross92 representando al "Hombre tocando el arpa", tallada en Grecia por un autor desconocido, allá por el 2700-2300 AC.


Un número de prácticas novedosas emergieron también, cómo colgar ositos de peluche en las casas. Ni Bill Gates, que predijo hace años el impacto que una pandemia podría tener, hubiera anticipado esta tendencia. Es que el encierro afecta a todos, grandes y chicos. Por eso, al menos para distraer a los chicos y darles un poco de diversión, muchos empezaron a colgar peluches en sus casas para que, cuando los padres sacan a los chicos a tomar aire en una vuelta a la manzana, estos puedan jugar a encontrar ositos. En cualquier momento me sumo a la tendencia para relajarme y no acogotar al tipo de enfrente que musicaliza la cuadra con opera prácticamente todas las mañanas.


Un oso de peluche adquiere un rol protagónico durante la pandemia: capturar la atención y divertir al niño que hace un respiro en medio de la cuarentena.


El día a día, tal como en aquel lado del mundo – imagino – se va poniendo medio denso. Más que caminatas y super, mucho no se puede hacer, como vengo reportando. Ahora la policía controla los parques para evitar acceso y la formación de grupos. Y, en Los Ángeles al menos, están pidiendo a la gente que ni se asome a la puerta durante esta semana. Además, los supermercados y otros negocios que permanecen abiertos tienen autorización para impedir el ingreso a quienes no usen mascara, y no permiten el ingreso con bolsas reusables. En parte, lo primero tiene que ver con la teoría de que el virus también se desparrama por la simple conversación. No solamente el gobierno federal se sumó a pedir que todos que usen máscaras en lugares públicos, sino que además, pareciera, el supermercado del barrio ordenó a Mike, empleado de la sección verdulería, que deje de silbar. Por suerte, porque ya me había hartado de esquivarlo. Creo que el tipo nunca se imaginó que esa costumbre, que es menos que trivial, se convertiría en una arma letal en potencia.


Mi máscara. Accesorio de moda en tiempos de pandemia.


En fin, sale truncado y sin fritas este mensaje. Pero no quería dejar pasar más tiempo sin reportar porque el material se acumula. Dejaré para la próxima la reflexión respecto a si esta situación empieza a resolverse. Así parecen indicarnos los datos de nuevos casos. Pero es todo especulativo por ahora. Sabemos que esto viene para largo y que habrá que acostumbrarse a pasar más tiempo adentro que lo previsto. Lo único que espero es que todo el esfuerzo hecho en cuarentena no se pierda cuando los primeros datos confirman la reducción de casos y más de uno decida juntarse a celebrar. 

También dejare en el tintero mi predicción sobre cómo la pandemia cambiará la historia política de este país (y probablemente, la de otros también). Las encuestas van dejando asomar algunos números interesantes, aunque prematuros. El candidato demócrata (aparentemente, Joe Biden, desde ayer que se bajo su contrincante en las primarias, Bernie Sanders) todavía deja bastante que desear. Pero mi hipótesis sigue firme. No importa lo que Donald haga de ahora en mas: ningún número de muertes se ve bien en el currículum de un político.

– Lucho